El esfuerzo le da valor a las cosas
El maestro como ejemplo de esfuerzo… ¿alguien lo recuerda?
El esfuerzo en el aula
Vale la pena el esfuerzo

Respeto: Valor del mes

2013_10_01-Respeto-Valores-Interna

Veneración, acatamiento que se hace a alguien. 2. m. Miramiento, consideración, deferencia.

Podríamos pensar que faltar al respeto es simplemente tener malos modales.

Claro, hablar con la boca llena, presentarnos sucios a la escuela o el trabajo, o empujar a los otros para pasar son conductas irrespetuosas. Sin embargo, significan poco en comparación con las verdaderas faltas de respeto: tocar a alguien sin su consentimiento; burlarnos de una religión, de un trabajo o una forma de vida diferente a la nuestra, querer utilizar a los demás como medios para nuestros planes, abusar de quienes estan en desventaja (los ancianos, las personas enfermas, los niños muy pequeños, los animales). Debes evitarlo siempre. A veces, la mejor forma es seguir las reglas.

Pero pensar siempre “debo hacer esto”, “no debo hacer lo otro” es solo el primer paso. El gran progreso en la búsqueda del respeto no esta en la inteligencia, sino en el corazón: el amor a los demas sirve de guia e inspiracion para cuidarlos y honrarlos por formar parte de la vida.

Una persona respetuosa sabe valorar y reconocer adecuadamente a qué tiene derecho y a qué no lo tiene. A partir de ese reconocimiento, acepta las reglas impuestas por el mundo externo y evita apropiarse o dañar aquello que no le pertenece. Ello no se refiere sólo a los objetos materiales, sino a todo aquello que es un derecho de los otros: su vida, su integridad física, su vocación profesional, sus decisiones, su libertad y proyectos más importantes. El respeto evita que pensemos sólo en nosotros mismos e invadamos el terreno de las personas que nos rodean. Este valor también se aplica a nosotros mismos: nos invita a reconocer nuestra dignidad humana y a evitar todo lo que nos daña, como el consumo de drogas o alcohol. Ser respetuoso es relacionarse de una forma delicada y creativa con los demás y requiere sensibilidad, imaginación, simpatía y generosidad.

 

Reglamentos olímpicos

Hoy, cuando observas los eventos olímpicos como las competencias de cada disciplina y las brillantes ceremonias de inauguración y clausura, con seguridad admiras el perfecto orden en que ocurre todo y el ajuste de cada participante a las normas. Si investigas un poco sabrás que todas las prácticas deportivas que se presentan en ellos cuentan con un estricto reglamento que ha sido elaborado a lo largo de muchas generaciones. Tú mismo sabes que los deportes que practicas, como el beisbol, el básquetbol y el futbol tienen reglas que es indispensable respetar para que todo funcione de una manera regular, ordenada y justa.

¡Pero hace un siglo no era así! En el inicio de los Juegos Olímpicos los reglamentos no existían y todo era un completo desorden, al grado que los pusieron en riesgo de desaparecer. En las ediciones de Atenas, (1896), París (1900) y Saint Louis Missouri (1904) los criterios de selección deportiva no existían ni había forma de determinar que los participantes eran los mejores en su especialidad. La organización también era un desastre. En París los eventos se confundieron en medio de la Exposición Universal y en Saint Louis se perdieron en los ¡cinco meses! que duró la Feria Mundial.

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