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Amistad

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f. Afecto personal, puro y desinteresado, compartido con otra persona, que nace y se fortalece con el trato.

-Diccionario de la Real Academia Española.

La amistad es mi valor

Una persona amistosa y sociable es capaz de establecer relaciones con los demás caracterizadas por la libertad, la creatividad, la comprensión y la comunicación profunda de lo que nos parece más importante. El valor de la amistad nos dispone a ser amables y afectuosos con los otros y a tener interés por ellos renunciando a la hostilidad y el egoísmo. Esa disposición debe existir dentro y fuera del grupo del que formamos parte e impulsarnos a establecer vínculos incluso con quienes nos parecen extraños, diferentes y ajenos. Se trata de hacer de nuestro corazón una “casa abierta” para todos y sentirnos, en general, amigos de las personas con la voluntad de acercarnos a ellas, conocerlas y entenderlas sin resistirnos, siempre y cuando no existan razones para hacerlo. La única razón para evitarlo es descubrir que la cercanía o la compañía de alguien puede ser destructiva o perjudicial; pero de allí en fuera ¡todos son bienvenidos en nuestra casa!

¿Qué haces para cultivar una planta? La siembras, la pones al sol, le quitas las hojas secas. Algo semejante ocurre con la amistad. Una vez que existe tienes que darle cuidados: guarda para ti las cosas que te cuentan tus amigos, diles siempre la verdad, dales las gracias cuando te ayudan y ayúdalos cuando lo necesiten. Es muy importante corresponder a lo que ellos hacen por ti. En muchas situaciones, como una competencia, la amistad se pone a prueba. Procura mantenerla más allá de ellas.

Los principales riesgos que pueden “marchitar” una amistad son el egoísmo (pensar demasiado en ti sin fijarte en los demás) y el orgullo, que te impide ver las cualidades de los otros. El extremo contrario de la amistad es la enemistad, cuando dos personas buscan la manera de hacerse daño. Ésta sólo trae consigo soledad y tristeza.

¿Los Juegos de la Amistad?

Hasta antes de 1990 el mundo se hallaba dividido en dos bloques con diferente ideología política, el capitalismo y el socialismo, encabezados por Estados Unidos y la Unión Soviética. En 1984, cuando la sede de los fue la ciudad estadounidense de Los Ángeles, los países del bloque socialista decidieron boicotearlos no participando en ellos. Como alternativa crearon su propio evento deportivo llamado “Juegos de la amistad”, que después de una inauguración espectacular en Moscú se llevó a cabo en sedes de nueve países. Más allá de las hazañas de los deportistas estos Juegos representaron varios anti-valores, como la intolerancia, la enemistad y la falta de disposición para el diálogo como medio para resolver diferencias.

Conoce a

Sócrates, Platón y Aristóteles: amigos para el estudio

En la antigua Grecia, hace casi dos milenios y medio, surgió una de las amistades más célebres en la cultura occidental. Fue la que sostuvieron los filósofos Sócrates y Platón El primero fue maestro del segundo y compartió sus conocimientos con él. Sócrates no dejó ninguna obra escrita, pero Platón decidió recuperar los hechos de su vida y los detalles de su pensamiento en una serie de obras filosóficas y literarias denominadas “Diálogos”, como, por ejemplo, la Defensa de Sócrates. Hoy día se cuentan entre los libros más importantes para la historia del pensamiento.

Aristóteles fue discípulo y amigo de Platón, pero no compartía su visión del mundo y creó un sistema a partir de ideas propias. Así lo expreso en una frase: “Amo a Platón, pero amo más a la verdad”. Leída hoy día ésta es un buen ejemplo de cómo la diferencia de criterio no necesariamente marca el fin de una amistad. Incluso puede fortalecerla. Ser amigo también es respetar la diferencia de ideas y expresar con honestidad las propias.

El extremo opuesto

La enemistad es la aversión o rechazo que pueden tener dos personas entre sí por problemas o diferencias no resueltos o incluso por mero capricho, como al decir que alguien “nos cae gordo”.

Cuando dos personas son enemigos se agreden verbal o físicamente, se dificultan la vida y dejan crecer un absurdo sentimiento de odio, siempre infundado. Aparte de esos problemas que empobrecen la convivencia, perdemos la oportunidad de conocernos mejor y tender lazos de ayuda y solidaridad. Si en la escuela o en tu barrio tienes un enemigo, acércate a él (con las precauciones necesarias) y proponle que aprendan a quererse. Si no acepta, no vale la pena que sea tu amigo.

¿Lo sabías?

Tan importante es la amistad que el tema ha interesado a los filósofos a lo largo de los siglos. Voltaire, un inteligente escritor francés del siglo XVIII , la veía como una especie de “contrato celebrado por personas sensibles y honradas”, con distintos compromisos y algunas exclusiones: no nos obliga a hacer algo que no queremos, ni puede orillarnos a conductas prohibidas o negativas (en ese caso no es amistad, sino abuso y complicidad). Voltaire también nos enseña que el rasgo central de la amistad es la virtud que no tienen quienes son meros compañeros de parrandas o travesuras, o los que se limitan a las relaciones superficiales sin un verdadero compromiso.

Entender el valor

Una segunda familia

En una situación ideal una persona está rodeada de su familia y cuenta con el apoyo de ésta. No se trata sólo de los padres y los hermanos, sino también de abuelos, tíos y primos que se reúnen, se ayudan, se divierten y resuelven los problemas en equipo. Sin embargo, hoy no todas las personas tienen esa fortuna pues las familias se han transformado mucho en los últimos años. A veces son muy pequeñas, a veces sus miembros están distanciados por motivos prácticos (por ejemplo, cuando viven en ciudades apartadas) o sus ideas e intereses no coinciden. En ciertas ocasiones incluso, están divididas por algún conflicto o problema en especial. ¿Qué camino queda en una situación así? Relacionarnos con personas que, aunque no lleven nuestra sangre, compartan valores, intereses y propósitos para construir un fuerte lazo de afecto que permita disfrutar juntos las alegrías y compartir las penas con soluciones creativas. Los amigos son la segunda familia que reemplaza a la primera o la complementa.

¿Ya lo pensaste?

La amistad no tiene reglas estrictas pues su base es el cariño y la buena voluntad. Sin embargo debemos esforzarnos para que siempre esté guiada por los valores que estamos conociendo en este libro. Debemos ser amigos sinceros: hablar siempre con la verdad. Debemos ser amigos confiados: esperar lo mejor de quienes se relacionan con nosotros. Debemos ser amigos humildes: reconocer nuestras fallas, torpezas e imperfecciones. Debemos ser amigos generosos: dar lo mejor que tenemos, entregarnos a los demás y saber perdonar. Debemos ser amigos solidarios uniendo los esfuerzos comunes, y amigos respetuosos de las decisiones y elecciones del otro.

Genio y figura

La Güera Rodríguez

Hermosa, inteligente y muy coqueta doña María Ignacia Rodríguez de Velasco (1778-1852) alias “la Güera Rodríguez”, pertenecía a la nobleza de la Nueva España. Su encanto e inteligencia le permitieron acercarse a figuras notables de su tiempo, como el explorador alemán Alexander von Humboldt, el libertador de América Simón Bolívar y el empeorador Agustín de Iturbide, quienes no pudieron resistirse a su encanto personal. Impulsó el proyecto para consumar la Independencia y cuenta la leyenda que tuvo numerosos romances con varios de sus admiradores.

La novia de México Vera Cáslavská (1942)

A lo largo de la historia de los Juegos diversos deportistas han establecido sólidas amistades e incluso relaciones amorosas, la expresión más elevada de la amistad. Tal fue el caso de la gimnasta Vera Cáslavská y el corredor Josef Odlozil. Ya eran novios antes de participar en los juegos de México, 1968 y prometieron casarse si ella retenía su título individual y él llegaba a la final de los 1,500 metros. Cada uno lo logró y el Comité Organizador los apoyó para realizar su enlace en la Catedral Metropolitana. Miles de asistentes y curiosos acudieron a presenciar la ceremonia y un conjunto de mariachis dio realce a la ceremonia. A partir de entonces Vera Cáslavská fue reconocida como “la novia de México” y la reina de los Juegos.

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