Sinceridad

Material para pensar

Fuente: www.valores.com.mx

 

Sinceridad. Sencillez, veracidad, modo de expresarse libre de fingimiento. Lealtad. Cumplimiento de lo que exigen las leyes de la fidelidad y las del honor y hombría de bien. Autenticidad. Honradez, fidelidad a los orígenes y convicciones. Honestidad. Decencia, decoro, justicia.

Diccionario de la Real Academia Española.

 

¿Qué sabes de estos valores?

 

El mundo donde vivimos a diario es un lugar confuso que nos manda mensajes muy variados con respecto a las acciones humanas. Éstos se contradicen pero todos nosotros tenemos la posibilidad de evaluarlos para distinguir la diferencia que hay entre la verdad y la mentira, entre las promesas que se cumplen y las que no se cumplen, entre el juego limpio y las trampas, entre la fidelidad a un amigo y la traición, entre las acciones apegadas a las propias ideas y las que se aceptan por capricho o conveniencia. La capacidad de reconocer esas diferencias es un ejercicio que debe afinarse todos los días, en cada momento y situación para rechazar los “falsos valores” y fincar una vida segura basada en la honradez y la verdad.

 

La sinceridad y tú

 

Ese ejercicio incluye varias tareas que se complementan entre sí y enriquecen nuestra experiencia. La sinceridad nos llama a expresar lo que somos y lo que sentimos, a quitarnos cualquier tipo de máscara y ofrecer al mundo nuestra verdad hecha de proyectos, dudas, emociones y temores. La lealtad implica establecer un compromiso firme y profundo con las personas que, a través de su amistad y cariño, se ofrecen sinceras a nosotros. La autenticidad es el requisito básico de ambas: tener claro quiénes somos y cómo somos y generar con los demás lazos de unión firmes, verdaderos y perdurables que enriquezcan la vida común. La práctica de todos esos valores guarda una estrecha relación con la honestidad y se refleja en la justicia de nuestras acciones: nunca fingiremos algo que no somos para obtener privilegios (como el chacal azul), llegaremos al final del juego aunque vayamos perdiendo.

 

El antivalor y sus riesgos

 

La hipocresía, la deslealtad y la simulación consiguen beneficios prácticos de corta duración y pueden confundirnos a tal grado que ya no tengamos claro quiénes somos o qué queremos.

 

La Marcha de la Lealtad

 

Desde su inicio, en noviembre de 1911 el gobierno del presidente Francisco I. Madero enfrentó muchos problemas. El 9 de febrero de 1913 la tensión llegó a su punto más alto. Al mando de dos seguidores de Porfirio Díaz un conjunto de militares de Tlalpan y otro de Tacubaya se sublevó para derrocarlo y se dirigieron al Palacio Nacional para dar un golpe de estado. En su residencia del Castillo de Chapultepec Madero estaba abandonado a su suerte. Sin embargo, los cadetes del Heroico Colegio Militar, el vicepresidente José María Pino Suárez, varios secretarios de estado y otros colaboradores se presentaron para darle su apoyo. Lo escoltaron en un recorrido a pie rumbo a Palacio Nacional. Éste se conoce como Marcha de la Lealtad. Los presidentes modernos la conmemoran con una ceremonia el 9 de febrero.

 

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