Resiliencia, la Fortaleza de hoy

 

Es curioso cómo las épocas tienden a usar conceptos distintos para las mismas cosas, es el caso de Fortaleza y Resiliencia. El uso de este concepto en psicología es producto de las propuestas del doctor Boris Cyrulnik, cuya infancia atraviesa uno de los peores conflictos armados de la humanidad: La Segunda Guerra Mundial. Debido a su origen judío fue víctima de la persecución y gracias al exterminio nazi perdió a sus padres. Esos primeros y terrible años del doctor Cyrulnik se convirtieron en los cimientos de un pensamiento humanista pleno, feliz, muy alejado de cualquier determinismo.

En su origen en la ciencia física, resiliencia es la capacidad de un resorte de recobrar su forma original y de ahí, por generalización, se incluyen en su concepto regenerador las habilidades necesarias para transformar una frustración, un conflicto y hasta las tragedias en experiencias enriquecedoras, nutrientes del crecimiento personal. Mediante el ejercicio de la paciencia, el autoconocimiento, la meditación y hasta algunas técnicas de relajación, uno puede aumentar su capacidad resiliente, incluso la voluntad misma de ver los sucesos de la cotidianidad desde este punto de vista harán crecer esta fortaleza en nuestro interior.

La resiliencia recuerda de modo innegable la Fortaleza constitutiva del Fénix, quien en el ocaso de su vida construía un nido para arder hasta quedar reducido a cenizas, de las cuales renacer más fuerte… Sin duda una habilidad muy útil para adaptarse a nuestro mundo, por ello es deseable cultivar esta cualidad en los pequeños y el video seleccionado como cierre de este post nos muestra a la psicóloga Alicia Banderas hablando sobre cómo hacerlo, de eso se trata su libro Hijos felices.

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