Acciones de Justicia

Con ganas de triunfar

  • Reúne, con ayuda de tu maestro, las diferentes normas, leyes y reglamentos de tu comunidad. Léanlos.
  • Solicita a la dirección de tu escuela un ejemplar de su reglamento oficial. ¿Conocías sus normas? ¿Se cumplen o no en la institución?
  • Antes de realizar cualquier acción piensa si estás afectando, de alguna forma, los derechos de los demás.

Si en tu casa o tu escuela se suscita una disputa analiza con objetividad los argumentos de las dos partes, considera quién tiene la razón y haz una recomendación sobre cómo resolverla.

Palabras para las familias

La familia y el ámbito doméstico ofrecen el campo ideal para el entrenamiento en el valor de la justicia. Gracias a ustedes los chicos pueden alcanzar la meta.

• Evite el autoritarismo en las disputas y decisiones familiares. Explique a los niños la razón de sus decisiones y deles el derecho de replicar.

• Cuando se presenten disputas entre hermanos oiga los planteamientos de cada uno antes de pronunciarse por una solución.

• Aunque a veces no sea la alternativa más práctica, respete las leyes vigentes en su comunidad y enfatice ese respeto ante su familia.

• Legalice los posibles aspectos irregulares de su vida: su relación de pareja, su situación fiscal, la posesión de su casa, etcétera.

 

Palabras para los docentes

La escuela es el espacio más adecuado para fortalecer las competencias relacionadas con el valor de la justicia y ustedes, los mejores entrenadores técnicos para chicos de “alto rendimiento”.

• Conceda a sus alumnos el derecho de réplica en relación con las calificaciones de un examen o una tarea escolar.

• Plantee reglas claras sobre las actividades en el aula y explique las sanciones a quien las infrinja.

• Las sanciones deben ser medidas razonables y respetuosas, nunca castigos físicos o humillantes.

• ¿Respeta usted las normas estipuladas por las autoridades educativas de su estado? Es buen momento de revisarlas.

Por el camino de la justicia

El mundo de hoy es un lugar complicado y confuso, lleno de opiniones contradictorias y mentiras, de puntos de vista que no se ponen de acuerdo y desorientan a la gente común. Las divergencias pueden ser tan graves como en el ejemplo de los que defienden la aplicación de la pena de muerte y los que se oponen a ella. Tú no debes sumarte a esa confusión; trata más bien, de mantener pensamientos y acciones claras en tu vida diaria: Trata a las demás personas como quieres que ellas te traten a ti; aprende a tomar turnos en el salón, el juego y cualquier fila de espera; di siempre la verdad; respeta las reglas de los distintos ambientes: la casa, la escuela, la calle o la Iglesia (si vas); piensa en la forma en que tus acciones afectan a los demás; escucha a la gente con la mente abierta; no te aproveches de los demás y trata imparcialmente a los otros evitando tomar partido. Con cada una de esas acciones llegarás a ser una persona justa.

 

Un mensaje para los padres

Educar para la justicia

Todos quisiéramos vivir en un mundo más justo y los primeros pasos para lograrlo inician en casa, con la educación de los hijos. Estos sencillos consejos pueden servirle de ayuda. Eviten el uso de expresiones despectivas y derogatorias contra personas de grupos minoritarios, como los indígenas, los discapacitados y los homosexuales. Eviten que sus hijos sufran acoso escolar (bullying) pero también que ellos se conviertan en los acosadores. Establezcan una política de “tolerancia cero” contra la violencia. Permitan que los niños participen en las decisiones que los afectan y no las impongan con autoritarismo. Conversen con ellos sobre las injusticias prevalecientes en el mundo y háganlos observar, con su guía, los actos justos e injustos que ocurren en la comunidad.

Problemas reales, soluciones de valor

Bullying o acoso escolar

En las escuelas suele presentarse un fenómeno conocido en inglés como bullying y, en español, como acoso escolar. Algunos compañeros molestan a otros de muy diversas formas, como golpes, empujones, insultos, amenazas, burlas y hasta la extorsión, consistente en exigirles la entrega de dinero. Hoy día se emplean recursos novedosos, como difundir rumores, críticas y mentiras a través del correo electrónico y las redes sociales. Quienes hacen esto es probable que padezcan problemas en su casa, o que sus propios padres los insulten o les peguen y los chicos busquen a alguien más débil para “desquitarse”. Si tú sufres el acoso de un bully, sigue estos consejos. Mantente lejos del agresor y asegúrate de permanecer rodeado de tus amigos; cuando recibas la agresión, contén el enojo; actúa con valentía e ignora al agresor; habla sobre el tema con tus maestros y padres y evita que te despojen de propiedades o juguetes (no los lleves a la escuela).

 

Un mensaje para los maestros

La autoridad se gana con justicia

Hasta hace algunas generaciones el maestro imponía su autoridad en el aula con la mera fuerza de su posición jerárquica y un rígido control casi policiaco que a veces se valía de castigos y represalias. Hoy día las vías para conquistar esa autoridad son distintas. El pedagogo Mel Ainscow sostiene que “la credibilidad de los maestros ante el grupo está inextricablemente ligada a la coherencia y la justicia que muestra en su trato con los alumnos. Cuando las relaciones entre alumno y maestro no son buenas, los alumnos aluden con frecuencia a que el maestro es injusto o no actúa siempre de la misma manera con determinados alumnos o ante ciertas conductas. En consecuencia es fundamental que los maestros posean esas cualidades y las demuestren en su trato cotidiano con los alumnos.”

 

Para la vida diaria:

  • Conoce las leyes. Un grave problema de México es que, aunque tengamos leyes valiosas y bien construidas, hechas por hombres y mujeres sabios, casi no las conocemos. Ese desconocimiento tiene consecuencias muy negativas: a veces ignoramos que estamos protegidos por ellas, y a veces llevamos a cabo acciones contrarias a ellas. Consulta en tu biblioteca escolar el Código Civil, uno de los conjuntos de leyes más importantes de nuestro país.
  • Favorece la integración y la participación. A todos los niños de tu escuela les corresponde lo mismo que a ti. A todas las personas de tu hogar les corresponde lo mismo que a ti. Las únicas ventajas sobre los demás deben obtenerse por el mérito y el esfuerzo personales, como la dedicación al estudio, el deporte o el trabajo. Aparte de eso los privilegios y los deberes han de ser iguales, sin ningún tipo de discriminación.
  • Rechaza el abuso de poder. En las escuelas es común que algunos grupos de niños acosen o molesten a los demás con amenazas, insultos o violencia física. Combate esa conducta de tres maneras: si tú la tienes, olvídate de ella y discúlpate con las personas que molestaste; si tú la padeces, repórtala con la autoridad de la escuela; si ves que alguien más la sufre también repórtala y no te refugies en la indiferencia.

El extremo opuesto:

La injusticia perjudica a los individuos y, además, debilita las relaciones sociales. Por ejemplo, si un juez corrupto no aplica la pena que corresponde a un delincuente, las víctimas de éste se verán afectadas porque no se reparó el daño que sufrieron; por otra parte, la sociedad en su conjunto tendrá un mal ejemplo al ver que no se siguen las leyes. Mientras la justicia permite que vivamos en un estado de derecho donde se respeta la vida y el desarrollo de cada persona, la injusticia pone todo ello en riesgo, impide una convivencia armónica y evita que construyamos un mundo basado en valores y acciones positivas pues carecemos de la seguridad para lograrlo. En muchas ocasiones la injusticia social impulsa levantamientos, guerras y luchas, como ocurrió en la Revolución Mexicana de 1910.

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