Acciones de Ética

Reflexiona

Aplícate con entrega y emoción para conseguir esos pequeños triunfos que son la versión a escala de tus grandes sueños. Habla con los demás y pregúntales qué esperan, cuál sería su mayor alegría en la vida.

  • Busca en tu entorno aquello que te parezca bueno y hermoso: realiza una lista por escrito.
  • Dale preferencia a las esperanzas y proyectos nacidos de tu vida y experiencias propias. No adoptes como tuyos los proyectos de la publicidad.
  • No midas tu éxito o fracaso en relación con el de los demás. Mídelos con respecto a las oportunidades que hay en tu vida.
  • Aunque la esperanza y el optimismo tienen que ver con la reflexión, actívate para darles forma material: “siéntate o levántate pero haz algo”.
  • Una de las grandes experiencias humanas es compartir planes y esperanzas. Búscalos a tu alrededor. ¿Tienes algún proyecto común con tus padres, tus hermanos o amigos?
  • Aléjate de las personas que te desalienten o te desanimen en tus planes. Acércate a quienes te impulsen a cumplirlos.

Lo que aprendiste

La esperanza y el optimismo son dos poderosas fuentes de energía para transformar tu vida, pero sólo cobran sentido cuando te dispones a actuar con entusiasmo. Nunca detengas tu búsqueda de metas y soluciones. Atrévete a salvar la estrella que tienes en tus manos.

Amplía tu visión

  • La esperanza se pone a prueba en circunstancias límite. Busca información sobre el caso de Anna Frank. Si es posible, lee su diario.
  • Las grandes empresas de ayuda se logran con entusiasmo colectivo. Indaga qué es la fundación Teletón y cómo funciona.
  • Pide a tus padres o maestros que te exhiban una película cómica. Comenten en grupo (o en familia) ¿cuál es la ventaja de reírse y ver el lado chistoso de la vida?.

Del pensamiento a la acción.

La ética es un trabajo del pensamiento que comprende las acciones tomando en cuenta factores como el medio social, el carácter y las situaciones. Entre más difícil sea el problema, más tiempo tardaremos en comprenderlo. Pero la ética no es sólo una cuestión del pensamiento, también nos enseña que los valores deben aplicarse en las acciones que le dan forma al mundo. Es un proceso que funciona en tres pasos. En el primero detectamos el problema: ¿Qué debo hacer en este caso? En el segundo pensamos en él tomando en cuenta los valores que hemos aprendido, considerando siempre el bien de los demás y nuestro propio bien. En el tercero nos decidimos a actuar. Como resultado tenemos una acción bien pensada que nos deja satisfechos, sabiendo que actuamos de un modo responsable y escuchando la voz de la conciencia.

El mundo de hoy está lleno de mensajes que se contradicen. Por ejemplo, te piden que seas pacífico pero en algunos programas de televisión sólo recibes mensajes de violencia. Te piden que seas honesto, pero conoces historias de personas que se benefician mediante los delitos.

Precisamente por eso la ética es hoy tan importante: te sirve para saber cuáles de esos mensajes importan y cuáles no valen la pena. Puedes diferenciarlos bien con el poder de tu razonamiento y descubrir los auténticos valores que harán de ti una mejor persona.

Defiéndelos y respétalos toda tu vida.

¿Alguno de ustedes tiene siquiera la idea de lo que son los principios morales y éticos?

—El resplandor, 1980

PROBLEMAS PARA PENSAR

¿Cómo debo actuar?

A veces los problemas de la ética nos hacen pensar mucho. Sus respuestas no son sencillas ni indican directamente cómo actuar, pero la reflexión aclara nuestras ideas y las consecuencias de las acciones. Un buen ejemplo es la siguiente historia: Un tren fuera de control avanza velozmente por su vía. Un filósofo loco amarró a cinco personas a la vía para que el tren las atropelle. Tú estás en el tren y puedes cambiar su dirección para que avance por una vía distinta.

Pero en esa otra vía hay una persona amarrada…

¿Que harías en esa situación? ¿Preferirías dejar las cosas tal como están? ¿Te atreverías a participar? ¿Valen más las vidas de cinco personas que la vida de una sola? ¿Hasta dónde llega tu responsabilidad en una situación así? ¿Cómo podrías defender tu decisión ante la justicia?

¿Cuál de estas opciones te dejaría con la conciencia tranquila? No te preocupes si no te quedas contento con tus respuestas. En el terreno de la ética es más importante la reflexión que los resultados.

LO QUE DICE LA GENTE

“La ética es cómo debo ser con los demás todos los días.”

—Jorge Castro, peluquero, 60 años

“A nosotros la ética nos enseña a considerar todos los aspectos humanos de los pacientes y respetarlos como personas.”

—Ricardo Montoya, médico familiar, 48 años

“La ética nos da razones para preferir acciones buenas y rechazar acciones malas, como la drogadicción y las mentiras.”

—Alicia Ortiz, estudiante de primero de secundaria, 13 años.

“La ética es una preocupación exclusiva de los hombres.”

—X-Men, 2006

LA ACCIÓN EN SÍMBOLOS

La ética nos ayuda a comparar las distintas posibilidades de actuar que tenemos en una situación determinada. Muchas veces esas opciones se contradicen: “Haz esto / No lo hagas” y de nosotros depende la decisión. Por eso se simboliza con la figura de un hombre que, por un lado, recibe los consejos de un ángel y, por otro, los de un diablillo.

LO QUE DICEN LOS LIBROS

“Lo único que puede decirte la ética es que busques y pienses por ti mismo, en libertad y sin trampas, responsablemente. Ya que se trata de elegir, procura elegir siempre aquellas opciones que permiten luego mayor número de opciones posibles, no las que te ponen de cara contra la pared. Elige lo que te abre: a los otros, a nuevas experiencias, a diversas alegrías. Evita lo que te encierra y lo que te entierra. ¡Suerte!”

—Fernando Savater, Ética para Amador

ACTIVIDADES

Un laboratorio para la ética

Tu escuela es un centro donde se reúne una gran diversidad de personas: niños y niñas de diversas edades, maestros adultos, personal de limpieza, etcétera. Las decisiones sobre la forma de convivir mejor deben tomarse en conjunto. Aparte de eso, un buen inicio es trabajar en la aplicación de cuatro valores básicos:

Respeto. Trata a tus compañeros como quieres que ellos te traten a ti. Trata a tú maestro como quieres que él te trate a ti. Piensa ¿existen límites para el respeto?

Tolerancia. Acepta la diferencia y la diversidad entre tus compañeros: gordos, flacos, blancos, morenos, serios o simpáticos. Todos son tan valiosos como tú. Reflexiona ¿hasta dónde puede llegar la tolerancia?

Autonomía. No esperes a que siempre te estén diciendo qué hacer pero avanza por tu cuenta: participa, pregunta e investiga. Piensa: ¿te da miedo la autonomía? ¿por qué?

Honestidad. No toques las propiedades de los demás. Reconoce tus errores ante el grupo y tu maestro. No mientas para evitar tus obligaciones. Reflexiona: ¿hay alguna situación en que no valga la honestidad?

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