¿Qué tienen los vampiros que no nos aburren? ¿Por qué nos siguen inquietando? ¿Será porque no se nos parecen nada o, mejor, porque ellos, que no pueden verse en un espejo, son buen espejo para que nos veamos nosotros? Ustedes dirán. Desde su aparición, hace muchos siglos, en las leyendas populares, han vuelto una y otra vez lo mismo en la literatura que en el cine o la televisión. Les proponemos aquí una visita guiada a algunos de sus rincones.
Todo el cine de animación ha avanzado, y el japonés particularmente. Nadie ilustra esta evolución como Hayao Miyazaki, director y guionista que desde 1979 ha desarrollado varios clásicos del género: La princesa Mononoke, Mi vecino Totoro, El viaje de Chihiro... Ecologista y pacifista, Miyazaki ha poblado el cine de seres fantásticos que nos recuerdan, ante todo, que la rareza, lo diferente, es antes una virtud que un defecto.