
LIBRO MÉXICO: FOTOGRAFÍA Y REVOLUCIÓN
Fuente: Fundación Televisa
A cien años del estallido de la Revolción mexicana, el investigador busca nuevas perspectivas de análisis y nuevos temas de rememoración. El presente volumen, resultado de una indagación interdisciplinaria sobre las fotografias y los fotógrafos que conmemoraron la memoria visual de aquel proceso histórico, contrasta las imágenes que conocieron los contemporáneos de los acontecimientos mediante páginas de la prensa ilustrada, con una selección de aquellas otras que han permanecido largo tiempo en el olvido y que hoy ofrecen pistas inéditas y guiños sugerentes para mirar con nuevos ojos la Revolución.
El rastreo en decenas de archivos públicos y privados en México y en Estados Unidos, así como la revisión de las publicaciones que en varios países del mundo dieron cuenta de los hechos y protagonistas que marcaron la vida mexicana entre 1910 y 1921, nos permite avistar ángulos, otros rostros y otros asuntos de una gesta que cambia incesante de matices y de forma, a la luz del propio curso de la historia.
NOTAS PRENSA
(20 DE NOVIEMBRE, 2009)
EL UNIVERSAL
Los fotógrafos ven la Revolución
(Yanet Aguilar Sosa, Cultura, Pág. 1 y 23, viernes 20 de noviembre de 2009)
El libro que incluye 400 imágenes, documenta la lucha mexicana desde sus propios escenarios
No hay ningún retrato de los caudillos de la Revolución Mexicana aunque no dejan de estar presentes; no hay una sola de las imágenes icónicas y sin embargo se reproducen en un anexo, no había un solo libro que se planteara la historia de la fotografía y la Revolución durante un periodo tan amplio, de 1910 a 1921, como lo hace México: Fotografía y Revolución.
El volumen de lujo que incluye 400 fotografías, muchas de ellas inéditas, provienen de 50 archivos públicos; además cuenta con cinco ensayos de investigadores especializados en fotografía de la Revolución o de historiadores de la Revolución como Miguel Angel Berumen, Mauricio Tenorio Trillo, Marion Gutreau, Laura González y Claudia Canales, es publicado por Fundación Televisa y Editorial Lunwerg.
A lo largo de 400 páginas, se cumplen los retos impuestos: contar la Revolución Mexicana desde la fotografía y sus autores; pero también que, apoyado en imágenes inéditas -sin recurrir a las icónicas-, el lector sienta que está inmerso en la Revolución. “No estamos obligados con ningún caudillo, estamos obligados con la fotografía de la Revolución”, afirma Miguel Ángel Berumen, investigador y director del proyecto.
El fotógrafo como protagonista
Desde esa perspectiva, la fotografía que abre el libro de 400 páginas, es la de un grupo de personajes y aunque entre ellos está Porfirio Díaz, el verdadero protagonista es el fotógrafo y su cámara. “Es el fotógrafo que burla el cerco marcial del protocolo. Nos interesa la Revolución, pero desde cómo la ven los fotógrafos. En la segunda fotografía está Madero a caballo entre los magueyes, pero si no te digo que es él, no lo sabes. Están los caudillos pero no son el centro de las imágenes”, apunta Berumen.
El libro hace énfasis en la mirada de los fotógrafos y en lo qué ven; por eso en las primeras 183 páginas abordan temáticas como Escenarios, para mostrar cuál era el teatro de las operaciones y dónde fueron las batallas; Multitudes, donde se ve gente del campo y la ciudad; Guerreros, en las que aparecen fotos de revolucionarios; Ferrocarriles, Pertrechos; Escenificaciones; Antes y después de las batallas; Devastaciones y Celebraciones.
Distintas miradas
El Tratamiento de la Revolución es distinto. Berumen asegura que la investigación es un acercamiento a la Revolución Mexicana: “Tampoco pretendemos que este sea el último libro sobre la fotografía y la Revolución, pero nos sentimos profundamente satisfechos de haber podido identificar a más de 300 fotógrafos; los investigadores no teníamos ni idea de cuántos fotógrafos había, por eso documentar a 300 por su firma, aunque por supuesto hay muchos más, nos parece un mérito”.
En México: Fotografía y Revolución también establecieron el corpus fotográfico; así documentaron un universo de casi 300 mil fotografías que existen en archivos públicos en el mundo sobre la gesta revolucionaria. Entre los más de 50 archivos que revisaron, destacan por su volumen la Fototeca Nacional con más de 15 mil fotografías que pertenecen en su mayoría al Fondo Casasola, que contiene 500 mil negativos, pero sólo el 3. 6% del archivo son de la Revolución y buena parte de ellas son políticas.
Mauricio Mallé, coordinador de artes visuales de Fundación Televisa, dice que el libro forma parte de un proyecto editorial que incluye Gabriel Figueroa, Los olvidados y Manuel Álvarez Bravo; sin embargo, reconoce que este es el proyecto más ambicioso, han tirado 4 mil ejemplares que estarán en librerías a mediados de diciembre y tendrá una versión económica coeditada con el Conaculta y el INAH; donde incluyen los ensayos pero sólo una selección de imágenes.
MILENIO
Publican iconografía inédita de la Revolución mexicana
(Laura Cortés, Cultura, Pág. 41, viernes 20 de noviembre de 2009)
A través de 400 imágenes capturadas por 350 fotógrafos, la obra México: fotografía y Revolución conforma una memoria visual del proceso histórico que permite la posibilidad de nuevas miradas sobre esa gesta.
La Revolución mexicana encontró en la fotografía uno de los testigos que con mayor fidelidad y diversidad documentó los hechos del proceso histórico que abarcó de 1910 a 1921. A punto de conmemorarse un siglo del estallido de aquel movimiento armado, el testimonio gráfico de cientos de fotógrafos de México y del extranjero ofrece la posibilidad de nuevas lecturas que van más allá de lo escrito hasta ahora.
Así lo considera Miguel Ángel Berumen, coordinador del libro México: fotografía y Revolución, un proyecto editorial encabezado por Fundación Televisa, el cual contiene 400 imágenes de alrededor de 350 fotógrafos que documentaron ampliamente la gesta histórica.
Aunque la obra contiene un apartado sobre las 50 imágenes más difundidas de la Revolución, el eje de este libro lo conforman las cientos de fotografías, algunas de autores anónimos y otras de fotógrafos aficionados, en las que los hechos y protagonistas se ven desde otra perspectiva poco explorada. “Renunciamos a la imagen icónica, a las fotos emblemáticas mostradas miles de veces, para contar desde estas imágenes y desde una forma diferente una historia que se ha contado mil veces”.
El investigador resalta la existencia de muchos documentos fotográficos que no tienen un equivalente en registros escritos “lo que convierte estas imágenes en documentos inéditos de la Revolución”.
Es el caso de la imagen capturada por Samuel Tinoco en la que se ve a Francisco I. Madero, casi de espaldas cabalgando en su caballo entre magueyes. “No es un retrato oficial del caudillo como los que estamos acostumbrados a ver”, asegura Berumen.
Otro aspecto por lo que este rescate visual cobra importancia, según el historiador, es la estética mexicana creada a partir de estas imágenes. “Muestran los elementos que la conforman y que diez años después van a ser reproducidos en el cine y en la televisión”.
La fotografía mexicana es una de las prioridades del acervo de Televisa, como lo asevera Mauricio Maillè, director de Artes Visuales de Fundación Televisa, por lo que entre sus recientes adquisiciones destaca la del archivo Juan Cachu (compuesto de alrededor de 4 mil fotografías), autor de impactantes imágenes sobre la Revolución.
EXCÉLSIOR
La Revolución y sus fotógrafos
(Alida Piñón, Comunidad, Pág. 1 y 6, viernes 20 de noviembre de 2009)
Se reúnen más de 400 imágenes, en su mayoría inéditas, que reflejan el trabajo gráfico de la época
Un fotógrafo, quizá aficionado o con un mal día, captó la algarabía de un pueblo despidiendo a algunos de sus hombres que iban a la guerra, la toma luce borrosa y fue condenada a los archivos. Un fotoperiodista es testigo del ahorcamiento de un sujeto frente a su familia. Venustiano Carranza es captado rodeado de una multitud que corre por los alrededores levantando una polvareda. Son imágenes de la Revolución Mexicana, inéditas y que por primera vez serán publicadas ofreciendo un discurso iconográfico de ese suceso histórico.
México: fotografía y Revolución (Lumberg, 2009), coordinado por el investigador Miguel Ángel Berumen, presenta 400 fotografías provenientes de 50 archivos de México, Estados Unidos, Alemania, Reino Unido, España y Francia, autoría de más de 300 fotógrafos de diversas nacionalidades que captaron la Revolución entre 1910 y 1921.
El volumen es una iniciativa de la Dirección de Artes Visuales de Fundación Televisa, un proyecto que se suma a los trabajos que la asociación ha realizado en materia de investigación fotográfica y audiovisual a lo largo de los años.
Las imágenes icónicas de la revolución como las adelitas o sus personajes emblemáticos como Venustiano Carranza, Álvaro Obregón o Francisco I. Madero, si bien son centro de atención de este libro, pasan a un segundo término, ya que son los fotógrafos en sí mismos la base fundamental de esta investigación gráfica, que también fue alimentada con la colección fotográfica de Fundación Televisa.
A través de un discurso visual, se presenta por vez primera la Revolución Mexicana según sus fotógrafos.
El volumen de 400 páginas está dividido en tres capítulos: La densa materia de la historia, La Revolución mexicana a los ojos del mundo y Disparando desde todos los frentes. Así como de dos anexos: Las cincuenta fotografías más publicadas de la Revolución y Relación de fotógrafos que documentaron la Revolución, el cual, a decir de Berumen, constituye un importante registro, porque ubica por vez primera a un buen número de artistas de la lente de esa época.
“Nos interesaba mostrar cómo los periódicos de México y el mundo, veían a la Revolución. Sólo en este apartado se pueden observar imágenes, digamos, más conocidas por un público en general; el resto es casi en su totalidad inédito”, aseveró.
Berumen refirió que a lo largo de diez años investigaron alrededor de 300 mil fotografías tan sólo en archivos públicos; para la realización de este volumen trabajaron sobre 20 mil, seleccionaron alrededor de cinco mil y fueron elegidas 400.
Mauricio Maillé, director de Artes Visuales de Fundación Televisa, indicó que en un futuro no se descarta un segundo volumen, y adelantó que se está trabajando en una exposición.
LA JORNADA
Documentan “una historia de la visión de los fotógrafos” sobre la Revolución
(Merry MacMasters, La Jornada de En medio, Pág. 1 y 4, viernes 20 de noviembre de 2009)
Fundación Televisa publica libro con trabajos de 305 retratistas mexicanos y extranjeros
El volumen será presentado en la FIL de Guadalajara, adelanta Miguel Ángel Berumen
Para los festejos de 2010, la punta de lanza de la Fundación Televisa en materia cultural en torno al centenario de la Revolución Mexicana es el libro México: fotografía y revolución, el cual no propone un recuento del movimiento armado, sino “una historia de la visión de los fotógrafos sobre el hecho histórico”, expresa Miguel Ángel Berumen, director de la investigación que permitió al equipo de especialistas identificar a 305 retratistas, entre mexicanos y extranjeros, dato desconocido hasta el momento. Y eso que hay más.
México: fotografía y revolución, cuya edición de lujo consta de 400 páginas e igual número de imágenes, será presentado el primero de diciembre en la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara.
Para mediados de diciembre estará a la venta en librerías, mientras en enero próximo aparecerá una edición de menor costo, en pasta blanda, con 240 páginas, informa Mauricio Maillé, director de artes visuales de Fundación Televisa.
Parte de los materiales incluidos provienen de la colección fotográfica de la fundación.
El volumen abre con una fotografía de Miguel Casasola, en la cual la figura del presidente Porfirio Díaz, “apenas discernible de perfil y cubierto con una boina”, se funde con los integrantes de su comitiva durante la inauguración de una carretera en Chilpancingo, Guerrero, en 1909.
Es la única imagen de Díaz en el libro y es evidente que el autor “escapó aquí del típico control que el jefe del Estado Mayor imponía a los fotógrafos al retratar al presidente de la República”, se describe en el pie de foto.
Para Berumen “el chiste es ver sin ser visto”. Inclusive, Casasola se da el lujo de poner en el encuadre una cámara con trípode a la manera de un “juego”, para hablar de “la fuerza que el fotógrafo pueda tener sobre un hecho histórico”. También incorporó un cactus y banderas.
Sigue una imagen de Samuel Tinoco en la que aparece de espaldas el iniciador de la Revolución, Francisco I. Madero, que “evoca la muy conocida iconografía de jinetes galopando entre magueyes y perfilados contra cielos de protagónicas nubes que difundiría el cine de Sergéi Eisenstein y del Indio Fernández”.
Completa el trío una fotografía de 1910 de Manuel Ramos, uno de los fotorreporteros más notables de la ciudad de México.
Retrato de revolucionarios, c. 1914, fotografía de Estudio Cachú Hermanos
Los capítulos introductorios están a cargo de Mauricio Tenorio Trillo, titular del Centro Katz en la Universidad de Chicago, y Laura González Flores, del Instituto de Investigaciones Estéticas de la Universidad Nacional Autónoma de México.
Los capítulos centrales reflexionan, entre otras cosas, sobre la gran cantidad de imágenes que “Claudia Canales, Marion Gautreau y yo habíamos visto a lo largo de casi 10 años de investigación en diferentes proyectos, pero que no habían aparecido publicadas.
“Los diarios publicaron mucho menos fotografías que las revistas ilustradas, pero aun ésas que tenían un poco más de tiempo estaban sujetas a la inmediatez y tenían que contar con las fotografías disponibles. Había periódicos que tenían fotorreporteros de planta, pero la mayoría estaba en la ciudad de México, donde hubo menos actos relacionados con la lucha armada, con la excepción de la Decena Trágica y las entradas que hicieron los diversos ejércitos.
“Los teatros de operaciones estaban en otros lugares de la República, como Chihuahua, donde el fotoperiodismo era casi nulo, aunque había fotógrafos de estudio y aficionados. En el caso de Chihuahua los que aprovecharon esa oportunidad de documentar la Revolución fueron los fotorreporteros experimentados de Estados Unidos. Cuando los diarios estadunidenses sólo podían mandar al reportero, contrataban a un estudio local de El Paso, Texas, por ejemplo, para que tomara las fotos. Hay una serie de combinaciones, que no estaban muy claras en el estudio de la fotografía de la Revolución, que este libro va a aclarar.”
La biblioteca pública de El Paso resguarda 5 mil negativos de la antigua colección Scott Photo Company, entre los que 2 mil son de la Revolución. El equipo de especialistas estableció que hay entre 250 y 300 mil fotografías de esa gesta en archivos públicos, y respecto de los privados se desconoce la cifra.
El libro estudia el periodo de 1910 a 1921. Uno de los anexos reproduce las 50 imágenes de la Revolución más publicadas, por tanto, icónicas, mientras otro es una especie de diccionario de los fotógrafos identificados, aunque no siempre se dispone de mucha información.






