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Prevención de cáncer cervicouterino

La mayoría de los cánceres del cuello uterino pueden prevenirse. Existen dos maneras para prevenir esta enfermedad. La primera consiste en prevenir los cánceres, lo que se logra mejor evitando los factores de riesgo.

Las mujeres jóvenes pueden retrasar el inicio de las relaciones sexuales hasta que sean mayores. Las mujeres de todas las edades pueden protegerse contra el Virus del Papiloma Humano (VPH) si tienen pocas parejas sexuales y si no tienen sexo con personas que hayan tenido muchas parejas. El VPH no siempre produce verrugas u otros síntomas, por lo que es difícil saber si alguien está infectado. Cuando se usan correctamente, los condones proveen cierta protección contra el VPH, y también ayudan a proteger contra el SIDA y otras enfermedades.

Actualmente existen vacunas que pueden proteger a las personas contra el VPH. Hasta el momento, las vacunas que protegen contra ciertos tipos de VPH han mostrado ser eficaces en la prevención de la mayoría de las verrugas genitales. Actualmente las vacunas solo se usan para prevenir, no para tratar, una infección con VPH.

La vacuna que actualmente se usa requiere una serie de tres inyecciones por un período de un año. Se recomienda la vacuna para las niñas de 11 o 12 años, antes de comenzar a estar activas sexualmente. Además se recomienda en mujeres de 13 a 18 años de edad como medida para “ponerse al día”. Las mujeres de 19 a 26 años deben hablar con sus médicos para saber si la vacuna es apropiada para ellas. Es importante entender que la vacuna no protege contra todos los tipos de VPH causantes de cáncer. Por lo tanto, las pruebas de Papanicolaou siguen siendo necesarias.

La segunda manera de prevenir el cáncer de cuello uterino es mediante la prueba de Papanicolaou. Esta prueba puede detectar la infección con VPH y el cáncer. El tratamiento para estos problemas puede detener el cáncer del cuello uterino antes de que se convierta en un cáncer invasor.

La Norma Oficial Mexicana para la Prevención, Detección y Tratamiento del Cáncer del Cuello Uterino recomienda:

  • La citología cervical se realizará cada tres años en aquellas mujeres con dos citologías previas anuales consecutivas, con resultado negativo a Virus del Papiloma Humano (VPH), displasias o cáncer.
  • Las mujeres con resultados positivos a procesos inflamatorios inespecíficos deberán continuar con exámenes anuales hasta que haya dos resultados consecutivos negativos.
  • Las mujeres con infección por Virus del Papiloma Humano, displasias o cáncer serán objeto de un seguimiento en una clínica de displasias y, cuando sean dadas de alta, reiniciarán la revisión anual.
  • En las instituciones del Sector Público la citología deberá practicarse gratuitamente, sin exclusión de ninguna mujer solicitante por razones económicas o de edad, pudiéndose brindar el servicio a quien lo solicite con mayor periodicidad.

Internacionalmente se recomienda (Asociación Americana del Cáncer):

  • Todas las mujeres deben comenzar la prueba de Papanicolaou aproximadamente tres años después de haber comenzado las relaciones sexuales (coito), pero no más tarde de los 21 años de edad.
  • La prueba se debe realizar anualmente si se usa la prueba normal de Papanicolaou.
  • A partir de los 30 años de edad, las mujeres que hayan tenido tres pruebas consecutivas con resultados normales pueden hacerse las pruebas cada dos a tres años. Otra opción para las mujeres mayores de 30 años es hacerse una de las pruebas de Papanicolaou cada tres años más la prueba de determinación de VPH.
  • Las mujeres que tengan ciertos factores de riesgo (infección con VIH, o un sistema inmunológico débil) deben continuar las pruebas de detección anualmente.
  • Las mujeres de 70 años o más, que hayan tenido tres o más pruebas de Papanicolaou consecutivas con resultados normales (y que no hayan tenido ninguna prueba con resultados anormales en los 10 años anteriores) pueden dejar de hacerse las pruebas del cáncer de cuello uterino. Las mujeres que hayan tenido cáncer del cuello uterino o que tengan otros factores de riesgo deben continuar haciéndose la prueba mientras estén en buen estado de salud.
  • Las mujeres que se hayan sometido a una histerectomía total (extirpación del útero y del cuello uterino) por otras razones que no sean cáncer o lesiones que pudieran ser cancerosas también pueden optar por dejar de hacerse las pruebas. 

La importancia de la prueba de Papanicolaou

El cáncer del cuello uterino es la causa principal de muerte por cáncer en las mujeres en México y en muchos países en vías de desarrollo. Esto se debe principalmente a que estas mujeres no tienen acceso a las pruebas de Papanicolaou.

¿Cómo se realiza una prueba de Papanicolaou?

El médico utiliza un instrumento de metal o plástico para abrir la vagina. Posteriormente se obtiene, mediante raspado, una muestra de las células y mucosidad del cuello uterino. La muestra se envía a un laboratorio para que la examine bajo el microscopio. Su médico le avisará si se encuentra algo inusual. Debido a que el sistema para reportar los resultados de la prueba de Papanicolaou es complejo, pídale a su médico que le explique sus resultados de forma que usted pueda entender Si su prueba muestra algo anormal, su médico querrá realizar otras pruebas para saber de qué se trata.

Hay varias cosas que usted puede hacer para que su prueba de Papanicolaou sea lo más precisa posible:

  • Trate de no hacerse la prueba durante el periodo menstrual.
  • Evite duchas vaginales 48 horas antes de la prueba.
  • No tenga relaciones sexuales (coito) 48 horas antes de la prueba.
  • No use tampones, espuma espermicida, gelatinas, u otras cremas vaginales o medicamentos vaginales 48 horas antes de la prueba.

Aun cuando la prueba de Papanicolaou es el mejor método para prevenir el cáncer o encontrarlo temprano, esta prueba no es perfecta. Debido a que incluso los buenos laboratorios pueden pasar por alto algunos cambios en las células, usted debe hacerse la prueba tan frecuentemente como lo recomienda la Norma Oficial Mexicana. Las mujeres que ya no van a tener hijos necesitan continuar haciéndose los exámenes pélvicos y las pruebas de Papanicolaou.

Los médicos tienen varios métodos para tratar a las mujeres con resultados anormales en las pruebas de Papanicolaou. Estos métodos incluyen criocirugía (uso de una sonda de metal para congelar y destruir las células anormales) y cirugía con láser. Si usted se hace una prueba de Papanicolaou y los resultados son anormales, pídale a su médico que le explique exactamente lo que esto significa en su caso y qué opciones de tratamiento usted tiene.

Prueba de VPH/ADN

El factor de riesgo más importante del cáncer de cuello uterino es tener el virus del papiloma humano (VPH). Los doctores ahora cuentan con una prueba para detectar los tipos de VPH que tienen una mayor probabilidad de causar este cáncer. En esta prueba, se analiza el ADN de las células del cuello uterino. El ADN almacena la información genética sobre el crecimiento, la división y la función celular. La manera en que se obtienen las muestras de las células es similar a la de la prueba de Papanicolaou.

Esta prueba se utiliza en dos situaciones:

Se puede usar como prueba de detección (junto con la prueba de Papanicolaou) en mujeres mayores de 30 años de edad. No remplaza la prueba de Papanicolaou. La prueba no se usa en mujeres menores de 30 años, ya que no les brinda ningún beneficio. Las mujeres más jóvenes que están teniendo relaciones sexuales tienen una probabilidad mucho mayor de infectarse con VPH, aunque en la mayoría de ellas este virus desaparecerá por sí solo.

La prueba también se puede usar en mujeres que obtuvieron resultados ligeramente anormales en la prueba de Papanicolaou, para determinar si pudiera ser necesario realizar más pruebas u ofrecer tratamiento.

Colposcopia

En este examen, el médico observa el cuello uterino a través de un instrumento llamado colposcopio que se parece a unos binoculares. Este examen no es doloroso, no produce efectos secundarios y puede llevarse a cabo sin peligro incluso durante el embarazo. Si se observan áreas anormales en el cuello uterino durante este examen, existen varios métodos diferentes de tratamiento. Algunos de estos métodos consisten en extraer tejido con un alambre caliente o una sonda de metal enfriada con nitrógeno. Otros usan cirugía por láser para destruir las células anormales. Estos tratamientos casi siempre logran eliminar los posibles cánceres y evitan que éstos se conviertan en un verdadero cáncer.

Biopsia

Una biopsia es la extracción de una muestra de tejido para ver si tiene células cancerosas. Esta es la única forma de poder decirle con seguridad si usted tiene un posible cáncer, un cáncer verdadero o nada. Existen varios tipos de biopsias. Pregúntele a su médico qué tipo de biopsia le practicará y qué clase de anestesia (medicamento para que se sienta cómoda o con sueño durante el examen) requerirá. Usted también debe preguntar qué efectos secundarios pudiera tener después de la biopsia. Algunas veces, la biopsia misma puede emplearse para tratar un posible cáncer o un cáncer en etapa muy temprana.

Si su biopsia demuestra que usted tiene cáncer, su médico puede sugerirle que consulte a un médico que se especialice en el tratamiento de ese tipo de cáncer. El médico le hará preguntas acerca de su historia clínica y le hará un examen médico completo.

Si se encuentra cáncer, se hacen por lo general las pruebas siguientes. No deje de preguntarle a su médico por qué son necesarias, qué es lo que le van a hacer durante estas  y lo que  indicarán acerca de su cáncer.

Cistoscopia

Esta prueba es para averiguar si el cáncer se ha propagado a la vejiga. El médico examina el interior de la vejiga con un tubo iluminado. Se pueden extraer pequeñas muestras de tejido para observar con un microscopio.

Proctoscopia

Se usa un tubo con una luz para ver si el cáncer se ha propagado al recto. Su doctor realizará un examen de la pelvis al mismo tiempo para determinar si el cáncer se ha propagado más allá del cuello uterino.

Radiografías del tórax

Si tiene cáncer del cuello uterino, las radiografías del tórax se pueden hacer para ver si el cáncer se ha propagado a los pulmones.

Otros estudios por imágenes

Se pueden realizar otros estudios como la tomografía computarizada (TAC) o imágenes por resonancia magnética (IMR) para ver si el cáncer se ha propagado a otras partes de su cuerpo.