
Exposición Juan Guzmán: Sesiones con Diego y Frida
Fotografias de la vida, obra y la leyenda de esa pareja de pintores que en su momento encarnaron, como pocos, el espíritu del arte moderno mexicano.
Fuente: Colección Fundación Televisa
No exageró el escritor Luis Cardoza y Aragón cuando describió a Diego Rivera y Frida Kahlo como señas identificatorias del “paisaje espiritual” de México. Fue múltiple y persistente la irradiación producida por la vida, obra y la leyenda de esa pareja de pintores que en su momento encarnaron, como pocos, el espíritu del arte moderno mexicano. El México surgido de la Revolución de 1910, que en el siguiente medio siglo intentó conciliar la fidelidad a sus tradiciones con sus anhelos de modernidad, tuvo en las trayectorias de Rivera (1886-1957) y Kahlo (1907-1954) dos de sus relatos más ilustres y significativos.
Autores de obras que difirieron en cuanto a sus dimensiones, ambiciones y alcances –el uno acostumbrado a desplegar visiones alegóricas de la historia nacional y mundial en vastas superficies; la otra más inclinada a hecer de la pintura de caballete el espejo de sus dolor y sus tribulaciones–, Rivera y Kahlo se hicieron presentes en la vida cultural, social y política de su tiempo no sólo a través de sus trazos y pinceladas. Creyentes y militantes del ideario comunista, activos combatientes del imperialismo yanqui, ciudadanos sin pelos en la lengua, integrantes de una pareja atípica por abierta y polimorfa, seductores, provocadores, sarcásticos, aquellos artistas fueron plenamente conscientes de su condición de figuras públicas.
En los círculos de la celebridad mexicana de la primera mitad del siglo XX, que a fin de cuentas no involucraba sino a unas cuantas centenas de personas, lo que hacían o dejaban de hacer Diego y Frida solía ser noticia del día, rumor, materia para el escándalo y la polémica. Quienes habían sido los anfitriones del ideólogo de la revolución permanente León Trotsky y del patriarca del surrealismo André Breton, eran considerados en tanto puntos de referencia, voces influyentes, comportamientos extremos y caracteres indistinguibles de sus propias utopías políticas y artísticas.
Es por todo lo anterior que la iconografía fotográfica relacionada con Frida y Diego tiene un interés que rebasa la curiosidad biográfica. Como sucedió con otras personalidades de la época –politicos, actores, gente de alcurnia, estrellas del deporte– la fotografía fue un espacio primordial para que Diego y Frida se consolidaran como figuras públicas. La principal vertiente de la obra de Rivera, los murales realizados en edificios públicos, se difundió principalmente a través de reproducciones fotográficas. De los detalles de la épica pictórica y de la efigie del muralista se ocuparon los principales fotógrafos que acompañaron el ascenso del Renacimiento Mexicano: Edward Weston, Tina Modotti, Manuel Álvarez Bravo.
Hans Gutmann Guster, un fotógrafo de origen alemán que se estableció en México en 1940, luego de participar en el bando republicano durante la Guerra Civil española, fue uno de los muchos retratistas que accedieron a los mundos de Diego y Frida. En su condición de corresponsal de las revistas estadounidenses Time y Life, de reportero que publicaba en magazines mexicanos y de alguien que se ganó un trato más amistoso que simplemente profesional, el fotógrafo que se mexicanizó bajo el nombre de Juan Guzmán conoció a Diego Rivera y Frida Kahlo como personas y personajes. En un millar de las imágenes que componen el archivo fotográfico de Gutmann-Guzmán, una de las crónicas visuales que el fotoperiodismo mexicano de esa época nos legó para comprender los avatares de la modernidad mexicana, aparecen los legendarios pintores rodeados de los signos de su entorno y de su época. Retratos posados y espontáneos, reprografías de obras ahora emblemáticas, imágenes de murales y cuadros en proceso, registros de conferencias de prensa y de sucesos que hicieron correr tinta periodística, integran esa memoria iconográfica.
La exposición Juan Guzmán: Sesiones con Diego y Frida, es resultado de las revisiones que la Dirección de Artes Visuales de Fundación Televisa realiza en el archivo fotoperiodístico de Juan Guzmán, uno de los fondos que integran las colecciones fotográficas que están bajo su custodia. Se presenta en el marco de las celebraciones organizadas con motivo del centenario del nacimiento de Frida Kahlo, y el cincuentenario de la muerte de Diego Rivera.
Galería de Arte del Palacio Municipal
Juan de Palafox y Mendoza 14, Puebla, Pue.
Martes a domingo de 11:00 a 20:00 horas.
Septiembre – Noviembre 2008
Más que palabras |







