Orquesta Sinfónica de Minería Temporada de verano 2010

A partir del 1º de julio hasta el 29 de agosto en la Sala Nezahualcóyotl, jueves y sábados 20:00 hrs, domingos 12:00 hrs.

Foto: Fundación Televisa

 

Al comenzar la temporada anual de conciertos de la Orquesta Sinfónica de Minería —el producto más logrado y sobresaliente de la Academia de Música del Palacio de Minería—, es oportuno destacar el ambicioso programa artístico que se llevará a cabo a lo largo de nueve semanas del verano de 2010 (y de otras nueve  en el verano de 2011): la ejecución integral del corpus sinfónico de Gustav Mahler, cuyos 150º aniversario natalicio y 100º aniversario luctuoso se conmemoran, respectivamente, este año y el siguiente.

 

La solvencia artística de la Orquesta Sinfónica de Minería ha hecho posible, y no sólo deseable, emprender el reto formidable de presentar, en dieciocho programas distintos, el ciclo integral de obras de Mahler. Es evidente que una programación de esta índole sólo puede asumirse de manera cabal si la agrupación orquestal de que se trate, así como los solistas, coros y directores involucrados en la ejecución de los programas, destacan por la elevada calidad de su desempeño musical.  

 

Si el criterio cualitativo es el punto de partida sine qua non al idear una programación como la que ahora se presenta, en segundo término, no menos importante, ha sido menester garantizar la viabilidad práctica de un plan de trabajo de gran complejidad, tanto en lo concerniente a los aspectos estrictamente organizativos cuanto en lo referido a sus implicaciones económicas. Es en este punto en que cobra una especial relevancia la naturaleza peculiar de la Academia de Música del Palacio de Minería, cuyos orígenes se remontan ya hasta 1978, cuando un grupo de profesionales de la ingeniería, egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México, decidió respaldar una institución de derecho privado que, desde entonces, amplía y fortalece la vida musical de la capital del país de manera responsable, generosa y saludable. Al grupo fundador se han añadido, con el correr del tiempo, profesionales de otras disciplinas y egresados de otras instituciones académicas, mientras que el espíritu inicial perdura y se arraiga: la organización y su orquesta —conocidas coloquialmente como Minería— brindan al público la opción de acudir a una temporada regular en el periodo estival, cuando suelen hacer una pausa laboral las orquestas de las instituciones públicas; además, como se ha dicho, el sello característico de la ejecución musical de la orquesta es la más alta calidad. Este modelo es único y ejemplar, pues articula el esfuerzo de una asociación civil con las tareas inherentes a las instituciones públicas, bajo la especie de la auténtica corresponsabilidad en la gestión cultural. A la postre, las virtudes de dicho modelo quedan evidenciadas en la realización misma de las temporadas anuales, cuyo anuncio ha sido hecho con gran antelación y seriedad.

 

Como en otras ocasiones, es menester expresar, a nombre de la Academia de Música del Palacio de Minería, el mayor agradecimiento de la propia Academia a todas las personas, físicas y morales, que hacen posible la consecución de los elevados fines artísticos que han sido asumidos con un gran sentido de responsabilidad: gracias, pues, a los consejeros, a la institución pública fundadora —la Universidad Nacional Autónoma de México y su Facultad de Ingeniería—, a nuestros mecenas institucionales —en especial, el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes—, y a todos los patrocinadores, colaboradores, benefactores y amigos.

 

Valgan estas palabras de bienvenida como augurio del mayor éxito artístico de la temporada de conciertos de verano de 2010, con el deseo sincero de que nuestro público disfrute hondamente la programación que se le brinda.


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