La Ruta Maya Puuc bajo la luz de la luna

El fotógrafo Tomás Casademunt presentará una exposición en el Museo Nacional de Antropología, integrada por 32 imágenes sobre su recorrido por esta zona maya.  

Foto: Google Images

VER CARTEL

Durante tres años, Tomás Casademunt emprendió un viaje por la región Puuc, en Yucatán, llevando a cuestas su cámara de gran formato con que la que recorrió desde los lugares abiertos a los visitantes como aquellos diseminados en la selva de difícil acceso, con el fin de hacer el registro de los palacios mayas únicamente iluminados por la luz de la luna.

Con el título Maya Puuc, la serie completa, conformada por 32  fotografías —ocho de ellas de gran formato— se presentará en la Sala 1 del Museo Nacional de Antropología, a partir del 16 de febrero, con el apoyo del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH-Conaculta) y la Fundación Televisa.

 

Inspirado en las expediciones que muchos años antes hicieron fotógrafos como el francés Désiré Charnay y el alemán Teobert Maler, de quienes admira su proeza y señala que fueron “fotógrafos tenaces como las mulas que cargaban sus pesadas cámaras de madera”, Tomás Casademunt —nacido en España, pero con residencia en México desde 1995— llevó a cabo su propio periplo por la zona maya.

 

A manera de diario de viaje, Tomás Casademunt captura edificios representativos de sitios arqueológicos como Uxmal, Kabah, Xlapak, Sayil, Labná, Sierra del Puuc, Oxkintok, Koom y Chichén Itzá. “Me interesa mucho la zona Puuc, no hay nada similar en otro lugar del mundo, me encanta su arquitectura, Imagino que eran gente muy vital y creativa, visionaria:  los mayas del Puuc  llegaron a ese territorio agreste, sin agua, supieron resolver ese problema por medio de los chultunes o receptáculos construidos bajo tierra para recoger el agua de la lluvia”.

Comentó que durante el primer año hizo varios viajes en busca de las locaciones precisas para sus fotos. “No son imágenes abiertas, son miradas muy acotadas. Aprovechaba dos noches previas a la luna llena y dos posteriores para la toma de fotografías, de tal forma que     cada viaje      trabajaba en los sitios    durante cinco  jornadas nocturnas. Las dificultades mayores las tuve en los lugares perdidos en la selva, repletos de árboles y en los que la posibilidad de que la luz de la luna entre es mucho más improbable”.

 

A decir de Tomás Casademunt, la realización de esta serie fue un proceso bastante angustioso, más intuitivo que racional, “porque cuando me asomaba a la cámara no veía nada, todo era negro. Con la ayuda de mis asistentes lograba enfocar un puntito iluminado por una linterna, pero nunca tenía una visión de conjunto.       La certeza nunca estuvo de mi lado.        Pero ya cuando revelaba las placas me quedaba sorprendido del resultado. Fue una hermosa revelación que me fue dada, las imágenes     que registraron  las placas que revelaba en mi laboratorio resultaron increíbles”.

 

El proyecto surgido de una beca otorgada por el Sistema Nacional de Creadores de Arte, entre de 2006 y 2009, generó la publicación del libro Maya Puuc, editado por el sello RM. En algunos textos, el artista escribe: “Permanezco horas sin moverme, paralizado en la noche cerrada y sus sonidos antiguos. Las sombras son demasiado profundas para alcanzarlas con la propia mirada. Confío en el rigor inquebrantable de mi cámara, ante una luna que asciende rápido en el cielo… Este libro será un consuelo”.

Casademunt considera que su trabajo complementa la mirada que sobre estos sitios depositaron los primeros expedicionarios. “Sentía un vínculo muy fuerte con los mayas que idearon y construyeron estos edificios, y con los pioneros que los retrataron 130 años atrás, ellos sí que eran unos locos entusiastas, fue una gran proeza lo que hicieron”.

En opinión del artista, quien comenzó su actividad fotográfica como reportero gráfico en el diario El Punt, de Gerona, España, lo principal de estas imágenes es haberlas hecho al abrigo de la noche, que era el medio natural en que los mayas desarrollaban sus actividades, “cuando hacía menos calor y podían ver las estrellas”.

Añadió que las estructuras de piedra calcárea, a la luz de la luna, parece como si  emanan una luz interior que las dota de un nuevo significado. “Creo que la piedra es depositaria de una energía latente”.

Para Casademunt, haber tenido el privilegio de vivir una experiencia tan profunda como ésta, y pasar cada noche en un territorio y en una cultura como la maya de la zona Pucc, ha sido un proceso que lo ha marcado mucho. “Noche tras noche sentí una presencia muy fuerte de la muerte, la de los mayas que levantaron estos palacios, la de los pioneros fascinerosos, como algo que estuviera al acecho. La muerte es el eje fundamental en mi trabajo y esta experiencia fue  contundente a nivel personal”.  

 

A finales de la década de los 80, Tomás Casademunt viajó extensamente por Centroamérica, realizando reportajes y fotografías para diversas revistas españolas. “Aprendí el oficio, más que en la universidad, en un periódico donde trabajé cinco años, haciendo  muchas notas al día e imprimiendo en el laboratorio. Eso me dio una gran destreza, pero también me frustraba mucho la incapacidad de profundizar en los temas porque todo tenía que ser demasiado rápido. Por ello, cuando dejé el  periódico, quise hacer un trabajo más personal”.

 

En 1989 residió durante seis meses en La Habana donde produjo una serie de retratos de soneros cubanos, publicada en su libro Son de Cuba. Desde 1995 reside en México, donde trabaja como fotógrafo independiente. Ha incursionado en los ámbitos del fotoperiodismo, la publicidad, la arquitectura, la foto industrial y la editorial.

 

Entre sus principales trabajos destacan: Son de Cuba, Fábrica de Santos, Mitla, La Muerte en el Altar y Maya Puuc, de las cuales también hapublicado los respectivos libros. “Trabajo enfocado directamente en los libros, fotografío imaginando la puesta en página, y derivado de los libros es como se generan la exposiciones”.

 

Tomás Casademunt donó una carpeta de Maya Puuc al Sistema Nacional de Fototecas, de Pachuca, y comentó que le gustaría mucho llevar esta muestra al sureste del país. Por lo pronto, tiene la propuesta de presentar la exposición de La Muerte en el Altar en La Paz, Baja California Sur, dentro del evento de Fotoseptiembre de este año.

 

 

 


Derechos Reservados Fundación Televisa