
Conoce el Lake Tahoe de Fernando Eimbcke
Ganó fama con su opera prima, Temporada de patos, ahora presenta su segundo largometraje, Lake Tahoe.
Fuente: Fundación Televisa
Fernando Eimbcke, director de cine, ganó fama con su opera prima, Temporada de patos, estrenada en 2004 y sorprendiendo al cine nacional e internacional de ese momento, por el que recibió elogios y múltiples premios, incluyendo 11 Arieles de la Academia Mexicana de Cine.
Ahora presenta su segundo largometraje, Lake Tahoe, donde narra la historia de Juan, un adolescente de 16 años que recorre una ciudad en busca de una refacción para un automóvil que acaba de chocar con un poste. En su recorrido se va descubriendo al espectador que la familia poco antes ha perdido al padre, amargo trance que cada integrante de la familia transmite y que al que Juan trata de escapar insistiendo en reparar el desperfecto mientras conoce a una serie de singulares personajes, por lo que el tema de la cinta no es propiamente la pérdida, sino la escapatoria.
Lake Tahoe ha sido muy bien recibida por los medios internacionales y de hecho ya se hizo acreedora al premio de la crítica internacional FIPRESCI y al premio Alfred Bauer en reconocimiento a las nuevas perspectivas del cine en la Berlinale de febrero de 2008, así como reconocida en festivales tan importantes como Berlín y Sundance.
En entrevista de Nicolás Alvarado, en Primero Noticias, Eimbcke resalta que “para trabajar con cualquier personaje me tengo que enamorar de ese personaje, pero tengo que tener la distancia necesaria para poderlo castigar, para poderlo hacer sufrir. Yo creo que una visión muy humana, verlos como humanos, como personajes humanos con su fallas, con sus miedos, con su faltas y enamorarte de eso. A mi me gustan mucho esos personajes, los personajes con más fallas, con más defectos, y creo que eso te hace como quererlos mucho y al mismo tiempo ponerlos en situaciones muy adversas y poder burlarte de ellos, pero siempre va a salir este lado, este lado humano, que ves con mucho cariño”.
Sobre su nueva obra, el director comenta que “es una película sobre la evasión, sobre el escape: es una película que no quería hacer. Yo sí me identifico mucho con Juan, con este escape: fueron muchos años, después de la muerte de mi padre, de estar dándole vuelta a ese asunto. Como que yo creía que ya estaba superado; incluso la gente me decía “¿Y tú papá?” y yo decía “Se murió”; “Ah, lo siento”; “No no pasa nada, está bien”. Como que hubo un bloqueo ahí y sí fue eso. Y gracias a Paula (Paula Marcovich, a quien conoció desde antes de su primer cinta en un taller), que es una persona obsesionada con la idea de la muerte, me aviento a hacer esta película. Es una película que habla de un tema que nos incumbe a todos: todos hemos perdido a alguien, o tarde o temprano vamos a perder a alguien, y creo que nos habla de eso: nos habla de nuestro intento por escapar del dolor”.
En otro momento Eimbcke había contado que precisamente unos meses después de la muerte de su padre, chocó el único automóvil de la familia, así que la cinta surgió para entender las razones que lo empujaron a cometer ese acto absurdo.
Fernando Eimbcke nació en la Ciudad de México en 1970, quiso estudiar fotografía, así que comienza a trabajar en este ramo primero con Carlos Somonte; después conoce al cinefotógrafo Emmanuel Lubezki, quien le comenta que había estudiado cine. En ese momento Eimbcke decide ingresar al Centro Universitario de Estudios Cinematográficos de la UNAM, donde realiza el examen, pero es rechazado. Durante todo el siguiente año se dedica sólo a ver películas, y más tarde, por fin, es aceptado en el CUEC (1992-1996).
Inicia su carrera realizando video clips para grupos alternativos como Plastilina Mosh (Mr. P-Mosh), Jumbo (Siento que) y Molotov (Rastaman-dita), de los cuales obtuvo varios premios MTV. También realiza varios cortometrajes, uno de ellos, La suerte de la Fea....a la bonita no le importa, ganador del Primer Concurso Nacional de proyectos de cortometraje, realizado por el IMCINE en el año 2002.
Con apenas dos largometrajes, Fernando Eimbcke goza de reconocimiento internacional con más de 20 premios para su ópera prima y un afortunado recorrido en festivales de su segunda producción, aún así él prefiere definir su estilo como estudiantil y no como cine de autor, cuando se le pregunta si se puede hablar ya de un estilo en su cinematografía.
El joven cineasta ha trabajado siempre con adolescentes que no son actores, eso le ha dado frescura a su propuesta, no sabe si continuará esta tendencia, lo que sí es seguro es que nunca será un director de oficio y menos de fórmula.
“Lake Tahoe” fue filmada en Puerto Progreso, Yucatán, con el mar todo el tiempo insinuado pero que nunca llega a verse, fue el sitio que le daba a su director el tono deslavado que quería, pues las construcciones tienen esa característica que sólo da la erosión del agua y la humedad, en contraparte está el rojo intenso del auto, color que no se repite en ningún otro elemento.
La cinta de Eimbcke fue elegida por la Academias Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas para representar a nuestro país en los Premios Goya, de España.





