Exposición Tamara de Lempicka

Primera muestra en México y en América Latina, en el Museo del Palacio de Bellas Artes del 14 de mayo al 2 de agosto.

Fuente: Fundación Televisa

El Museo del Palacio de Bellas Artes presentará del 14 de mayo al 2 de agosto de 2009 la primera muestra en México y América Latina en torno a la producción de la artista de origen polaco, Tamara de Lempicka (1898-1980), considerada un icono dentro de la estética Art Déco.

 

Tamara de Lempicka, es una de las personalidades más impactantes del mundo moderno que participó plenamente en la vida cultural y social de su tiempo, así como en los momentos clave del desarrollo artístico de países como Francia y Estados Unidos. Los círculos sociales que frecuentaba le permitieron entablar amistad con los más destacados pintores, escultores, fotógrafos, actores, galeristas, diseñadores de moda y poetas, tales como: Jean Cocteau, Coco Chanel, Greta Garbo, Julien Levy, Moise Kisling, Filippo Marinetti, André Gide, Gabriele D'Annunzio, Romaine Brooks, Helena Rubinstein y Jean Patou, entre otros.

 

Simultáneamente a la propuesta pictórica que desarrolló, Tamara fue pionera de un prototipo de mujer moderna, caracterizada por la conquista de su autonomía, al proyectar aspectos propios del género masculino en la imagen desafiante y emancipada que creó de sí misma dentro del contexto en el que se desenvolvió.

     

El conjunto de su producción, pasó inadvertido durante muchos años por causas de muy diversa índole, que van desde su peculiar personalidad, hasta el estallido de las guerras mundiales con las consecuentes emigraciones de la intelectualidad europea hacia Estados Unidos, hasta las modas, el paso del tiempo y el olvido. Fue ya en los años ochenta, después de su muerte, cuando se comenzó a conocer su imponente legado artístico.

    

 Tamara inició su formación en la Academia de San Petersburgo y la continuó en París con los pintores André Lothe y Maurice Denis. Durante los años veinte definió un estilo que la llevaría a estar presente en los círculos de la escena artística parisina. Si bien sus pinturas se alejan del compromiso social que postulaban muchos de los movimientos del arte de vanguardia, mantiene fuertes parentescos formales con éstos, principalmente con el cubismo, el expresionismo y el futurismo. Asimismo, en su obra se revela la influencia de Caravaggio, del francés Jean-Auguste-Dominique Ingres y de los maestros del Renacimiento italiano, particularmente en el género del retrato que le significó su mayor reconocimiento en el mundo del arte. Lo más característico de estas imágenes incide en la monumentalidad de las figuras, que aparecen distantes y frías, no obstante, cargadas de erotismo.

    

 En cuanto al desnudo femenino, logró dotarlo de una nueva iconografía de figuras muy carnales y sensuales, un tanto alejadas de las representaciones clásicas. Con estas imágenes, Tamara no sólo revaloró el desnudo, sino también lo utilizó como un medio para hacer evidente la relación de la mujer del siglo XX con su sexualidad.

     

Al finalizar la década de los años treinta, viajó a Estados Unidos,  donde se rodeó de un selecto grupo de personalidades quienes, además de ser sus amigos, muchos de ellos fueron sus modelos. En ese país, Tamara conoció de cerca las propuestas artísticas en boga y la parafernalia de la metrópoli. Los rascacielos, los automóviles y la moda, se convirtieron en los nuevos motivos que plasmaría en sus obras. 

     

En la década de los cuarenta, afectada por los acontecimientos bélicos y por las fuertes depresiones que sufría, Lempicka empezó a explorar temas de políticos, místicos y religiosos, en donde la pintora deja percibir sus angustias, sus miedos y dudas. Por cuestiones políticas, en 1939 decidió regresar a Estados Unidos  y vivió por temporadas en Nueva York, Los Ángeles y Houston, alternándolas con estancias en hoteles de París, clínicas de Suiza y mansiones de Italia. A partir de ese momento sus obras muestran un cambio radical. Su trabajo atraviesa fases de experimentación con temas y materiales, desde la figuración hasta la abstracción.

    

 Al lado de la pintura, su obra gráfica la sitúa entre los más grandes dibujantes del siglo veinte. En sus dibujos se reconoce la influencia de artistas como Jean-Baptiste Greuze, las pinturas holandesas del siglo XVII y los manieristas italianos. Su fama también creció gracias a las ilustraciones que elaboró para revistas de moda, como la alemana Die Dame.

    

 En los últimos años, su obra ha sido objeto de exposiciones en países como Francia, Japón, Austria, Roma, Inglaterra y España. La organización de esta muestra en México resulta pertinente, no sólo por la revaloración académica de la que ha sido objeto, sino porque además fue en Cuernavaca donde pasó sus últimos años de vida.

     

Mediante la selección de obras que se presentarán en el Museo del Palacio de Bellas Artes, centrada en los años más fecundos de su trayectoria, se ofrecerá un recorrido enfocado a explorar los temas más emblemáticos para la artista, su evolución artística y los aspectos relevantes de la propuesta pictórica; en la que plasmó no sólo cuestiones de experimentación formal, sino también todos aquellos temas y sujetos que le atrajeron. El curador de la exposición es el doctor Alain Blondel, principal especialista en la obra de Lempicka y autor del catálogo razonado.

     

Se reúnen 49 óleos, 16 dibujos y 20 fotografías, procedentes de instituciones internacionales como el Centre National d´Art et de Culture Georges Pompidou en París, el Musée d´Art Moderne de Saint-Etienne, el Métropole Musée d´Art et d´Historie de Saint-Denis, el Musée d´Art et d´Industrie André Diligent en Roubaix, el Musée Departémental l´Oise en Beauvais, Musée des Années 30 en Bolougne-Billancourt, el Musée des Beaux-Arts en Nantes, el Musée Malraux en Le Havre, el Museum Radowe w Warszowie en Varsovia, así como de colecciones particulares de Francia, Bélgica, Suiza, Alemania, España, Estados Unidos y México.

     

Con esta exposición, el Museo del Palacio de Bellas Artes abre sus puertas a la más completa muestra que se haya realizado en nuestro país sobre Tamara de Lempicka, para ofrecer al público visitante la oportunidad de compenetrarse con la visión de una artista que vivió apasionadamente toda su vida dedicada al arte de las primeras décadas del siglo XX.

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