
Compañía Nacional de Danza: El Cascanueces
En celebración de la XXX temporada El Cascanueces en el Auditorio Nacional, en su versión tradicional.
Foto: Fundación Televisa
Música: Piotr I. Tchaikovsky
Coreografía: Nina Novak, sobre la original de Lev Ivanov
Arreglos coreográficos: Laura Echevarría, Carlos López, Jorge Cano y
Dariusz Blajer
Libreto: Marius Petipa, basado en la versión de Alexandre Dumas del cuento de E.T.A. Hoffmann
Diseño de escenografía: Laura Rode
Diseño de vestuario: Carlo Demichelis
Diseño de iluminación: Rafael Mendoza
Efectos especiales: Alejandro Jara y Grupo Profesional de México
ORQUESTA DEL TEATRO DE BELLAS ARTES
Director Huésped: Tadeusz Wojciechowski.
2010 Diciembre, 17 (19:30), 18 (16:30 y 19:30), 19 (12:00), 21, 22 y 23 (16:30 y 19:30)
Había una vez una niña llamada Clara, quien además de ser hermosa tenía la suerte de que su padrino fuese el juguetero Herr Drosselmeyer, quien fabricaba maravillosos juguetes para ella y su hermano Fritz. Nuestra historia comienza en la víspera de Navidad, cuando se hacen los preparativos para la gran noche...
ACTO I (48’)
Escena 1. En casa de Clara se encuentra toda la familia y amigos. Los niños desfilan por el salón ante el árbol de Navidad que despide destellos de luces y se encuentra rodeado de regalos para los concurrentes. Llega Herr Drosselmeyer con sus mágicos obsequios: un arlequín, una colombina y un moro, que danzan para deleite de todos. Clara queda maravillada con el espectáculo de los juguetes y quiere que sigan bailando toda la noche, pero sus padres le explican que su actuación ha terminado. La niña entristece, y al ver sus lágrimas Herr Drosselmeyer le entrega un juguete que ha creado para ella: un cascanueces que luce pequeño junto a los enormes muñecos bailarines, al verlo Clara, deja de llorar. Disgustado por no tener un obsequio, Fritz arrebata el cascanueces a Clara y lo rompe. Drosselmeyer repara el muñeco y el padre de la niña lo coloca junto al árbol, donde estará a salvo. Se hace tarde y todos bailan la última danza. Se despiden y las luces se apagan.
Escena 2. Clara duerme, y en sus sueños los objetos comienzan a tomar dimensiones desproporcionadas: el enorme reloj da las 12 campanadas. Por la magia de Herr Drosselmeyer todo continúa creciendo en forma descomunal, incluso el árbol de Navidad. Clara ve que los ratones, dirigidos por su rey, se preparan para atacar al cascanueces y a los soldaditos. ¡Comienza una terrible batalla! Explotan los cañones y brillan las espadas. Antes de que los ratones puedan lastimar al cascanueces, Clara corre a rescatarlo; se quita una de sus zapatillas y golpea en la cabeza al rey de los ratones. Viendo que su rey ha caído, los ratones retroceden arrastrándolo con ellos.
El cascanueces, convertido en príncipe por el amor de Clara, se inclina ante ella y la invita a hacer un viaje como recompensa por salvarle la vida.
Escena 3. Muy pronto Clara y el príncipe se encuentran en un bosque cubierto de copos de nieve en donde todo el año es invierno. Aparece la reina de las nieves y no sólo les da la bienvenida sino que, junto con los copos, baila para ellos.
ACTO II (53’)
El viaje continúa hacia el país del azúcar, que resulta ser más bello de lo que Clara habría podido imaginar. Los reciben el hada de azúcar y su caballero, quienes al enterarse de la forma en que Clara ha salvado la vida del príncipe la felicitan y la invitan a sentarse en el trono real, desde donde podrá disfrutar de los festejos organizados en su honor. Desfilan ante ellos múltiples personajes interpretando danzas de diferentes orígenes: el chocolate de España, el café de Arabia, el té de China, el nugat de Francia, las flautas de caramelo, Mamá bombonera y sus seis hijitos, y todas las flores se reúnen para bailar un vals. Finalmente el hada de azúcar y su caballero bailan para Clara y el cascanueces. Demasiado pronto llega el momento de decir adiós. Esta será para Clara una Navidad inolvidable.
Más que palabras |






